Van Canto - Tribe Of Force

El metal es por mucho uno de los estilos musicales con más versatilidad y eso es evidente en los casi 40 años de existir. Pocos géneros cuentan con tanta capacidad de innovación y hasta reinvención, pero a pesar de ser un ente tan polifacético y cambiante Van Canto es la primera banda que intenta oficialmente hacer lugar para una nueva modalidad que como ellos mismos llaman es A Cappella Metal. El concepto es bastante inusual y definitivamente es algo que al principio parece descabellado pero luego de escuchar este disco mis prejuicios se vieron totalmente aplastados.


Honestamente Van Canto es bastante difícil de tomar en serio al principio. El metal es algo que se caracteriza por el sonido de guitarras ridículamente pesadas y veloces, notas vienen y van de un lado para otro y el bajo galopa estrepitosamente, el problema es como traducir ese sentimiento de inmensidad sin esos mismos elementos y sustituirlos con voces. La respuesta es bastante obvia, pues con voces que imiten el ritmo de los instrumentos. Es probable que todavía estén algo confundidos pero es que simplemente es muy difícil de pensar en el sonido de la banda, pero créanme que no es tan disparatado como el concepto puede parecer.

El album cuenta con 13 temas y ese puede ser su principal problema. A pesar de que hay temas excelente como el cover de Master Of Puppets y hasta la participación Chris Boltendahl (Grave Digger), el disco pierde un poco de encanto un poco después de la mitad y se convierte en un trabajo más de Power Metal. Tal vez esta situación se debe a que a pesar de que al principio es toda una novedad y hasta una curiosidad exótica, luego pierde un poco ese poder de sorprendernos.

Solo hay una banda en la que puedo pensar que se atrevió a romper el molde (o por lo menos lo intentó hacer) y esa banda es Apocalyptica, la cual en su momento fue novedosa por interpretaciones de Metal usando simplemente violonchelos. A pesar de eso estos alemanes de Van Canto apuestan por algo diferente y eso es crucial para darse a conocer en el difícil mundo de la música pesada. Un buen disco pero que puede resultar demasiado transgresor para puristas que consideren que sin no hay guitarras no se le puede llamar Metal. Vale la pena darle una oportunidad. 

-Calificación-
78/100

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