70000 Tons Of Metal es un viejo conocido. Desde sus inicios hace poco más de 10 años y con una premisa casi increíble, este festival se ha convertido en un favorito de los seguidores del Metal y las experiencias únicas: Por un lado se tiene a 60 bandas que abarcan desde los géneros más extremos hasta los más melódicos del Metal e incluyen algunas de las agrupaciones más conocidas y otras que recién están en crecimiento, por otro lado se tiene un crucero con conciertos constantes, actividades recreativas y comida incluida (eso sin mencionar que las bandas comparten el mismo espacio que los asistentes). Por eso mismo es que no es de extrañar que el evento se anuncie como un "backstage pass" de una semana.
El pasado sábado 19 de noviembre se celebró un evento muy especial, el esperado Festival Nacional de Música Extrema, edición que tuvo lugar en el bar Peppers en Zapote y en el que apelando a la esencia de un festival y así como ha venido ocurriendo con diferentes conciertos ya celebrados anteriormente en el área metropolitana, contó con dos tarimas en las que se presentaron diferentes artistas simultáneamente y que contó con la participación de 14 bandas de diferentes géneros extremos con representaciones de las 7 provincias del país.
Durante la vida activa de una banda se pasa por muchísimos cambios y definitivamente son desafiantes. Pero el cambio de integrante es de esos cambios que se convierten en un reto tanto para la banda como para sus oyentes. Encontrar a la persona que se identifique con el mensaje que la banda proyecta, que exista una química entre los integrantes y el recibimiento del público, son factores que llevan mucho peso en una escogencia.







