En incuestionable como una de las bandas más llamativas y con más talento de los últimos años ha sido Stream Of Passion. Desde la salida del álbum debut, Embrace The Storm, esta agrupación captó mucha atención debido a dos factores que fueron sin duda alguna los puntos de venta mas explotados por la disquera: el primer factor era que esta banda era otro proyecto del talentoso Arjen Lucassen, el líder, compositor y cerebro detrás del mega grupo Ayreon. El segundo elemento era que en un movimiento inusual, Arjen decidió explotar un diamante en bruto llamado Marcela Bovio, quien era una de las voces principales en el álbum The Human Equation (Ayreon). Según se comentaba en ese momento, tal era el talento de esta vocalista que Lucassen decidió crear Stream Of Passion para mostrar la gran capacidad de esta mexicana, lo cual en algún grado pudo haber sonado un poco exagerado. No obstante una vez que el disco salió, quedó disipada cualquier duda de que este trabajo era una obra de arte musicalmente hablando, pero también destrozó cualquier prejuicio sobre de la tremenda capacidad de Marcela Bovio. Tanto fue el éxito y la recepción que en poco tiempo la banda sacó un DVD en directo el cual resultó otra golpiza a la incredulidad de esos que aun tenían dudas acerca de la banda. Pero después de todo el éxito se anuncio que Arjen dejaba todo en manos de Marcela, lo cual significó que cualquier otra producción de esta banda sería una prueba de fuego. Es así como llega The Flame Within, el cual es editado por el sello Napalm Records y que apuesta en grande por el talento de la banda. Empecemos con la disección.
Siempre he creído que Samael es una de esas bandas que marcaron la evolución del metal más extremo cuando lanzaron aquel maravilloso y perfecto álbum Ceremony Of Opposites; ese es un álbum que mezcla de manera casi alquímica fuerza, melodía y por primera vez en su carrera incluyeron teclados y sonidos que rozaban el Industrial Metal al mismo tiempo que añadían toques sombríos que daban como resultado momentos realmente pegajosos. No obstante Samael tomó una decisión un poco drástica y con cada nuevo álbum se alejaba más de ese sonido extremo que los hizo tan conocidos y ya para Solar Soul eran una banda difícil de encasillar debido a esos mismos cambios. Pero a pesar de que Solar Soul era en muchos aspectos una culminación de muchos estilos e influencias, Samael opta por sacar un disco que los regresara a ese mundo extremo y pesado que muchos ni siquiera conocieron; es así como mi nivel de esperanza se disparó preparándome para el siguiente gran salto llamado Above. Por alguna razón que aun no me acabo de explicar, Above simplemente trata de ser un disco con un sonido llevado al límite entre lo furiosamente rápido y lo lentamente industrial, lo cual lo lleva a comenzar con un furioso y lento pie izquierdo. Es correcto, este disco arranca con el pie izquierdo dado su perseverancia en usar uno de los elementos clave dentro del Black Metal, los blast beats. Puesto de una manera simple: a pesar de ser un factor que de entrada no es tan malo, ya para el tercer tema es simplemente insoportable ya que llega un punto en el que el tiro les sale por la culata y le da una zancadilla de aburrimiento a lo que debió de ser un gran disco.
Hablando a grandes rasgos los temas son buenos sin ser grandiosos, el problema es que tienden a sonar más parecido de lo que deberían entre sí, lo cual es un poco molesto si tomamos en cuenta el gran potencial de una banda como Samael para incluir elementos pintorescos dentro de sus composiciones. Normalmente cada tema es una lluvia de distorsión que acaba ahogándose en la monotonía de la furia que intentan emitir, y simplemente resulta en un disco con ninguna canción ligeramente memorable.
A pesar de esto hay que reconocer el intento de Vorph y compañía por intentar recrear un Samael muy rápido y directo en tiempos donde la calidad tiende a jugar un papel fundamental dada la gran cantidad de bandas que salen a la calle día con día. De una manera un poco cínica me atrevería a decir que Above es solo un capricho por cerrar ciclos antes de llegar a niveles más elevados y experimentales y empezar un nuevo ciclo creativo.
Para quienes han leído mis anteriores reseñas es muy evidente que Sirenia es una de mis bandas favoritas, la cual siempre he tenido en un lugar de privilegio cuando de Gothic Metal se trata. Y es que desde la separación de su cerebro y miembro fundador, Morten Veland, de Tristania esta banda comenzó un ascenso relámpago al punto de que ya para su tercer disco contaba con el apadrinamiento de Nuclear Blast lo cual es decir mucho para cualquier banda. Cuando en 2007 vio la luz el disco Nine Destinies And A Downfall ya era evidente que esta banda había alcanzado su lugar dentro de la escena, además la incursión de Monika Pedersen en los vocales trajo algo más que una voz, trajo una cara para el grupo. Y ahora estamos en el año 2009 y con este el lanzamiento del esperado nuevo material de la banda. Sinceramente y para ir directo al grano este nuevo disco muchas cosas buenas así como muchas cosas malas, pero desgraciadamente y poniendo estos elementos en una balanza, el peso de las cosas negativas (a pesar de no ser tan catastróficas como se podría imaginar) surten una presión para que esta se incline a su lado. Y es que tal vez el primer punto que notamos dado lo evidente del mismo es la aparición de una nueva vocalista en sustitución de la anteriormente mencionada Monika Pedersen, la cual ahora es sustituida por la española Aylin.
Primero que nada, y para quienes saben de dónde viene Aylin, sí, ella viene del programa de TV “Factor X”, lo cual dependiendo de cada uno podría no ser un buen indicador sobre el nivel vocal de esta muchacha, además, no es muy común tener vocalistas salidas de estos concursos en bandas de metal. Pero para ser justos, su desempeño resulta bastante decente en general.
Con gran seguridad estamos ante uno de los mejores discos del 2009. No estamos hablando de uno de los mejores discos de su género, el cual es una mezcla fuerte de sonidos power, progresivos y oscuros; estoy hablando de uno de los mejores discos de cualquier género. Gods Of Vermin vale su peso en oro.-Calificación-
95/100











